jueves, 31 de diciembre de 2015

Tánatos

Sino Tánatos ¿quién le robó el sueño? Sino su veneno, ¿quién le arrebata poco a poco su vida? Sino el verdugo, ¿quien deja ondear los filamentos al borde del precipio? Es tan gris... Si no negro. ¿Hay calor cerca de esa vida destrozada? ¿O es que la impecable guadaña se forja de frío? Como el ruido blanco que martilleará su cabeza, pulsada tras pulsada, paso tras paso, segundo a segundo, poco a poco se va acercando hasta tocar su puerta. ¿No respetarán los buitres un cuerpo ya en los huesos? ¿Querrán encima los cuervos cebarse con lo poco que queda de ella?

El enemigo es invisible, el oleaje ha dado fuerte contra la meretriz en paro, las herramientas de los soldados harán su labor en los labios del que dictamina las consecuencias de nuestras vidas. Rodeados de alimento de carroñeros, los generales sociales asesinan sonrientes el deseo de los infelices, el hambre del león amenaza con seguir hinchando cuerpos jóvenes, el desastre que surje de la forja de Vulcano trae agua y tifón, sequía y horror. Más aún, seres conscientes, hipócritas en su existencia sentencian el modo de actuar asesinando a sus espaldas. Y entre el torbellino, Caronte renta un barco de carga, porque no le basta con su barca de madera; Y se ha comprado un remo de oro.

Báñate, hija mía, en las aguas de la victoria que mereces, acaricia de una vez el rostro de Caronte y deja que te lleve tranquilamente a la otra orilla; Te has ganado a pulso el oro que te exigirá a cambio, y si no, te lo doy yo. Porque, sino Tánatos, sino el sino, ¿Quien se ha cebado contigo?

viernes, 28 de agosto de 2015

Fácil

Mientras la pasividad nos invita a ser cómplices del asesinato de la tierra,
¿Qué hacemos al quejarnos?
Regurjitar información que hemos analizado válida
Que nos incita a hacer acciones a las que ni nos hemos acercado,
Es como el que quiere que te drogues,
Pero no sabe que todo cambia cuando de verdad lo haces.
"Reflejándonos a nosotros mismos en la sangre de todos los seres que hemos asesinado"
Nos hablan las canciones de nuestros errores
Y las escuchamos con oídos vacíos
Y cerebros como sacos rotos.
Las escuchamos en individualidad,
Nunca en compañerismo,
Esa es nuestra manera de actuar,
Queremos dar solamente hasta cierto punto,
Siervos de nuestro derecho a equivocarnos,
Insistimos en hacerlo y autoperdonárnoslo,
Y al final lo normalizamos,
Lo hacemos nuestro, lo hacemos digno, lo hacemos normal.
Voy a equivocarme porque tengo el derecho a hacerlo,
y luego nadie más podrá toserme.
Pero es que nadie piensa en quien nunca quiere equivocarse,
Nadie piensa en las cadenas, nadie piensa en las miradas bajas,
No toda la lucha es fácil,
Igual que cuando uno nace, rodeado de sangre y llantos,
Porque abandona el vientre del sistema en el que está,
Tan cómodo,
Tan cerrado,
Sin dejar entrar a nadie fuera,
Nuestros campos de concentración son el resto del mundo,
Hemos hecho lo contrario a Auschwitz
Ya no encerramos a los demás,
Ahora nos encerramos a nosotros mismos entre bienestar y lujo
Y levantamos grande murallas para que el mundo de fuera no entre
A nuestra pequeña burbuja de confort y comodidez,
Y este esquema se repite en todos los ámbitos de nuestra vida,
Por eso cuando uno se dispone a explorar todas esas otras burbujas,
A intentar sacar a la gente de su zona de confort, de su sociedad hermética interna,
Va de rechazo en rechazo,
De decepción en decepción,
De traición en traición,
y sobretodo,
de duda en duda.

miércoles, 19 de agosto de 2015

La lucha

Al contrario que los frustrados comunistas, los ácratas debemos ser consecuentes con nuestras acciones y orientarlas siempre hacia que el mundo sea un lugar mejor. Esto puede crear muchísima duda: "¿Si tan buenos sois, porqué apedreais a la policía y le pegais a los nazis?" Si bien somos parte de esas acciones, no lo somos todos, ni todos los que lo hacen se hacen llamar ácratas o comparten pensamiento con nosotros. El problema aquí está en que no debemos dejar que el Estado monopolice la violencia, porque entonces tendrá el control sobre todo lo que quiera dentro de su territorio. Cuando nos mandan gente violenta, respondemos con violencia, cuando hay un colectivo de gente ejerciendo la violencia con el beneplácito del Estado, respondemos con violencia. Ojalá no fuera necesaria, pero no somos hippies, las revueltas pacifistas ya no funcionan, y lo lógico cuando te agreden es responder, pues si nos están agrediendo día tras día, lo lógico en este punto es utilizar la violencia. Nos han educado en el respeto a las instituciones, a las autoridades, en agachar la cabeza y recibir la bronca, en no hablar cuando no debemos, en funcionar como maquinas, nos han alienado desde pequeños y ahora somos como a ellos les encanta que seamos, dóciles. Y sí, hablo de todos los hijos de puta que mueven los hilos, desde los grandes empresarios y los politicuchos comprados hasta el patrón que no se le ocurre otra cosa que no sea tratar mal y a gritos a sus empleados y les paga una miseria. Estamos educados en estar contentos con toda la mierda que quieran soltarnos sobre las espaldas y mucho más. Estamos educados en la completa sumisión.

Sumisión: ¿Por qué? ¿Por qué pasividad? La historia solo contiene guerras por economía y libertarios muertos, el Fascismo se cobró muchísimas mentes excelentes (García Lorca sin ir más lejos). Ahora el capitalismo se los cobra de otra manera, ¡no dejándolos florecer! ¡Humillándolos desde pequeños para que no se levanten del suelo! Y los que se levantan, también están educados para no pensar más allá y ser artistas y trabajadores cuya ideología contradice lo maravilloso de su obra o la expresan con la boca pequeña. Sí, hablo de ese pintor que no se da cuenta de que solamente un sector muy pequeño de la sociedad le valora bien y se humilla a servir y vender su obra a otro sector diferente solamente para vivir, hablo de que cualquier mente suficientemente leída y pensante se dará cuenta de que la acracia es el único destino que puede tener nuestra civilización. Así que, por favor, ¡Orientad vuestra obra a alegrar los corazones de los libertadores! ¡Orientad vuestros trabajos a salvar las vidas de los libertadores! ¡Orientad vuestras vidas a cambiar este sistema que oprimió, oprime y seguirá oprimiendo por intereses económicos! ¡Salvad el planeta, salvad vuestras mentes y romped las cadenas! El amor es algo que hay que cultivar y que hay que ganarse, y para eso debemos eliminar este sistema capitalista que solamente beneficia a un 1% de la población frente a otro 99% que han tenido que domar, alienar y dormir para que no arrastren hasta la muerte por las calles como se hizo con Mussolini a los poderosos explotadores.

Rebelaos, sed vuestros propios jefes,
Ayudaos, unos a otros, y a los que más lo necesiten,
Sin esperar nada a cambio
Y no dejeis que os arrebaten la libertad
Porque es lo único con lo que naces,
Es tu única pertenencia real
Tu libertad

Así que quema los yugos que quieren atar a tu cuello,
Grita con furia contra los que esclavizan diariamente a tus seres queridos
Apedrea a sus matones asesinos
Y lucha porque sea el opresor el que reciba su merecido
Asegurate que no pondrá una sola soga más
Y entonces la sociedad será como debe ser,
Sin esclavitud, sin asesinatos, sin adoctrinamiento,
sin alienación, sin hambre, sin jerarquías,
sin ansiedad, sin contaminación.

¡Orientad vuestras fuerza hacia el opresor, para que nunca más pueda oprimir!

sábado, 15 de agosto de 2015

Invencible

43 años, Carlos

Supongo que uno se siente invencible cuando está realmente orgulloso de su día a día, aunque no haga nada espectacular, aunque no se lo reconozcan. Jornadas 10 horas diarias y una casa que sacar adelante, parecía el gran reto que debía cumplir. Tampoco tengo padre al que demostrarle que soy tan hombre como él lo fue, ni mi madre podría recordarlo por culpa de esa maldición infernal que es el Alzheimer. Pero da igual, ya se dijo que levantar un muro perfectamente recto tiene tanto mérito como escribir un libro, y yo he hecho ambas cosas; Y he plantado mas de un árbol, desde luego; Y también tengo el hijo, más de uno, sí. No estoy en baja forma, aunque tampoco soy Bruce Lee, ¿Sabéis? Tengo mis pequeños vicios, como la ginebra, un vaso a la semana excepto si el trabajo ha sido duro que quizás son dos, me fumo un porro cada tres o cuatro días, todo por supuesto después de hacer todo lo que tenía que hacer durante el día. He leído a Marx, a Engels, a Bakunin, Koprotkin... en fin, no sé. Creía tener una vida bastante buena. Nunca esperé que un buen día llegara a casa y me encontrara a mi mujer llorando diciendo que tenía que dejarme por nosequé cantante de un bar de estos pijos que cantan en plan cantante de jazz pero mas pop maricón. ¿Me explico? Mi reacción no fue buena, me disculpo por mis hijos que tuvieron que verlo, pero me cabreé bastante. Y grité. Aunque no mucho, me calmé luego y empecé a llorar. Es cómo si quisiera arrancarme las venas infectadas por el angel con manos de veneno que tenía delante. Y me resignara al ver que llevaba 20 años corriendo por mis venas, y aunque quizás la generalización esté mal, no conoces a una persona hasta que no tienes 3 hijos con ella, o al menos eso pienso yo y que jodan a la oposición, estoy en mi puto derecho de sentirme así.
Así que cogí sus cosas y la eché de mi casa, le dije que no quería volver a verla y ella respondió algo como que lo entendía y pegué un portazo porque ella no entendía una mierda y por mucho que me duela reconocerlo sentí un gran impulso de pegarle por ese comentario de los cojones. No sé, esto no se hace. Total, que ese pedazo de gilipollas sin futuro tiene más valor que yo. Y será verdad. ¿Sabéis? Cometí más errores a partir de ahí, mi hermano tuvo que venir de su hogar a ayudarme con el tema de la ginebra, y se quedó aquí un par de meses hasta que nació su segunda hija y tuvo que volver. Me sentí realmente rechazado por la vida. Sentí realmente muchísimo asco por todo.

domingo, 9 de agosto de 2015

Midnait






Es cuando llega medianoche que me recurre la ansiedad y el miedo como un manto negro que tapa la vida, durante horas encuentro la muerte y fraternizo con ella.

Es cuando llega medianoche que se apagan las luces de las ciudades, se pudren las manzanas, resurgen los instintos y seres cavernales aterrorizan mi sueño.

No llores más por favor, que todo al final se irá...

Es cuando llega medianoche que mis entrañas evaden el tiempo de un pasado innecesario, de un presente de ausencias y de la ausencia de un futuro, un futuro tan innecesario como ausente.

Cuando llega medianoche no existen las ideas, los solitarios abrazan la almohada y los que triunfan se sienten solos ante un futuro innecesario y ausente que el dinero no puede comprar

No mires más el reloj, ella ya no volverá...

Dos cuerpos que juegan a ser hiedra en una casa ardiendo en llamas, en un colchon de fuego en mitad del fuego. Por las playas de los años yacen gaviotas muertas reposando sobre el agua.

Los colegios duermen, los maestros lloran y los comerciantes se impacientan por un nuevo día en que quizá los números derroten las letras y las emociones que éstas sí se pueden comprar.

Ya no sé donde huir, me da miedo la ciudad....

Pastores de la esperanza ahuyentados por un lobo llamado tristeza que devora el ganado y devora el perdido, pero luego se sienta en su alcoba, para caperucita no le queda apetito.

A los que emigran en barcos pilotados por marmotas, encerrados en camarotes dónde ya no queda nada, y que sueñan pisar tierras donde no cuenten las horas quienes perdieron los relojes por las calles de Granada.

No llores más, por favor, que todo al final se irá...

viernes, 7 de agosto de 2015

La solución

Tania, 21 años.

Ja. Quién iba a poder contra mi. Quién iba a conseguir derribar mi autoestima. Soy mucho más fuerte que el resto. Yo tengo todas las soluciones. Sí. Esta sociedad nunca más me humillará. Nunca más conseguirán hacerme comer tierra. Nunca lograrán derrotarme, no, nunca más. Ahora he leído, ahora he pensado, ahora tengo todo bajo control. Yo ya no soy mi cuerpo, soy mi mente, ya nadie más podrá juzgarme por mi aspecto físico, ahora he trascendido, ahora sé pensar, ahora la vida se me antoja más fácil. Ahora nada, nada, nada podrá hacer que me caiga. Cuando se meten conmigo por no ser como ellas son, ni como ellos quieren que sea no tengo nada que responderles. Ofenderme sería no reconocerme como una persona puramente mental. Además, hay cosas mucho más importantes que esas, yo tengo la solución a toda la sociedad, a todo este pútrido sistema. Tengo la fregona y la lejía para limpiar de mierda tantísimo indeseable.

...

¿Os podéis creer? No podéis creéroslo porque no sois yo, yo tengo el conocimiento, vosotros solamente estáis en casa sin hacer nada. Aquí nunca nadie hace nada. Os pueden joder, no compartiré el conocimiento con vosotros. No divulgaré nada de lo mio. Es demasiado para ninguna de vuestras mentes. No sé, tengo hambre pero no debería comer, pero bueno tampoco tengo comida. Mierda, ¿Cuanto llevo sin salir de casa? No lo sé. Nunca debí haberme encerrado aquí. Pero no quiero que me vean, no es necesario.

...

JODER JODER JODER, Vaya mierda de vida, quiero matarme y luego volver a nacer, no sé, estaría genial, ¿no? Volver a nacer así como si nada, volver a empezar. ¿Qué le pasa a mi pelo? Se me cae, no se me cae, se me cae muy poco. Que asco. Me da asco mi pelo, debería raparme. Pero, ¿Cómo salgo a la calle rapada? Me miraría todo el mundo. Me da igual, tampoco salgo a la calle. Me lo rapo y espero en casa a que me crezca. No, no, no, no, no, no, no, viene mi vieja a visitarme en dos semanas. Mierda, ¿Qué hago ahora? abandoné la carrera. Ciencias Políticas, ¡cretinos todos! Nadie tenía ni idea de nada. Prefiero quedarme aquí.

Sola,

con mi solución.

lunes, 3 de agosto de 2015

Cielo negro.

"He mirado al cielo y lo he visto negro,
pero no negro del color de la libertad,
lo he visto negro del color de la opresión
y del color de la locura.
La locura es la que hoy reina,
pero no esa locura poética
la que tanto nos gusta,
tampoco una locura de amor
que tanto padecemos,
hablo de una locura negativa,
negra como el mismo cielo,
la locura del autoritarismo,
de la pureza racial,
de la esclavitud,
de la humillación,
de la denigración,
del rechazo,
solamente por tu color de piel,
o por tu género,
de la muerte,
de la distracción,
de la crítica fácil,
no la constructiva.

He mirado al cielo y lo he visto negro,
no del color de la acracia
si no del color de la sangre del opresor.
Y aprovecharé las lágrimas que se me derraman,
y pienso llorar sangre,
la cual derramaré sobre sus rostros,
porque en ella está la enfermedad de la acracia,
y contaminaré con mi enfermedad sus ideales.
Porque en ella llevo una enfermedad que ellos no toleran,
sangre llena de acracia que les voy a escupir en la cara,
para ver si se contaminan,
y despejan el cielo.


Porque a la serpiente, todo antídoto le parece veneno."

domingo, 2 de agosto de 2015

Hablando de música II

¿Y qué me decís de toda esa gente buenísima que nadie conoce? Sepultados bajo una cultura musical paupérrima. Tenemos demasiados buenísimos grupos.

sábado, 1 de agosto de 2015

Hablando de música I

"Seguiremos tendiendo a banalizar un arte único, alimentando las que realmente son las peores obras de todos. Como admirando mierdas, con moscas muy bonitas. Podemos admirar a los innovadores o a los que mejor trabajaron con la obra que legaron los primeros. Podemos refugiarnos en una sola canción y alimentarnos de ella, dejar que se introduzca dentro nuestra y bailar en sueños con sus ondas. Podemos dormir y levantarnos escuchándola, podemos llorar y reir, podemos pensar o dejar de la mente en blanco, podemos aprender o innovar, podemos refinar nuestro oido, podemos ser especiales, y más que eso, porque abarca unas dimensiones infinitérrimas.

Y sin embargo, regurjitamos dia tras dia lo peor de lo peor.

Pues compartiré una vez más esta pieza única."







viernes, 31 de julio de 2015

Anónimo I

"Solamente el suspiro del último minuto de éxtasis entre roce y sudor, al que precede el miedo y el dolor, te define como humana;

Eres como el primer amanecer que yo contemplo, borracho, tras una noche de abuso; Eres como el primer trago de whisky por la mañana, absurda y placentera condenación al olvido prematuro; Eres como la absurda motivación de hacer algo con sentido por primera vez en años; Eres el bolígrafo que solamente escribe amargo, el trago que endulza mis palabras y el recuerdo que las vuelve a amargar;

Eres mi primera idea de amor,
el primer puñal en el corazón,
el primer disparo en la nuca,
pero no la primera decepción.

Tampoco mi primer dia sin pan,
pero sí el primero en que pasé hambre.
Tampoco mi primera lágrima,
pero sí la más pesada.
Tampoco mi primer beso,
pero sí el más pasional,
Tampoco eres el primer funeral,
pero sólo en el tuyo lloré.
Tampoco mi primer pensamiento sobre la muerte,
pero sí el más cercano.
Tampoco la primera vela que se apaga,
antes de consumirse lentamente.
Tampoco el primer vidrio que se destroza,
pero sí el primero con el que me he cortado.
Tampoco eras mi vida,
por ser, tampoco eres tu propia vida ya.
Tampoco eres quien me hará superar la muerte,
porque tu ida es la más dolorosa.
Tampoco puedes ya venir a verme,
porque hace tiempo que te pudriste para mi.


Y tampoco puedes ya existir,
porque tú y yo solamente compartimos un espacio y un tiempo que ya nunca más se repetirá.


Porque tú ya no eres tú, ni yo quiero volver a ser yo."

jueves, 30 de julio de 2015

Y yo que pensaba...

José, 24 años.

-¡¡Buah, tio, vaya fiestón!! ¡¡El precio ha merecido la pena!! ¡¡Esto está hasta arriba de tias!!
Las luces y el reggaeton barato me confundieron la principio. No era la primera vez que venía a uno de estos lugares, no era dificil para mi hablar con las tias, al fin y al cabo o lo son o se hacían las tontas, aquí dentro. Mi cara de hombre, mi barba rasurada de dos días y mis ojos profundos me regalaban un "¡Guapo!" de vez en cuando; Mi afición al deporte me regalaba un "¡Tio bueno!" alguna que otra vez. Lo que quiero decir, no era lo peor de allí, incluso podía codearme con lo mejorcito. Camisa, flequillo peinado hacia arriba, pantalones vaqueros flamantes, impolutos, chaqueta, zapatos, no me faltaba de nada. De absolutamente nada.



Entramos en una de las salas de aquella discoteca, un fétido gas con olor a la media botella de ron que llevaba en el cuerpo me inundó la boca desde el estómago solamente para avisarme de que algo iba mal conmigo, pero no le dí importancia. Hoy me habían convencido para volver a hacerlo, hoy volveríamos a vender nuestros cuerpos a la mejor postora mientras buscábamos un par de tetas y un culo bien encajado dentro de un vestido ceñido de estos que uno sabe ya lo que hay debajo antes de romper la cremallera arrancándolo, el mejor pasatiempo del mundo para un jueves ya anochecido. Y la noche iba bien, la noche iba cojonuda, cuando nos cerraron la barra libre yo tenía suficiente alcohol en vena como para tirarle los trastos hasta a la duquesa de alba, cuando se me puso delante el mayor pivón que había visto nunca y me dijo que si sabía bailar, su voz era, bueno, apenas entendible entre tanto ruido, pero su cuerpo, tíos, su cuerpo era perfecto, las mejores curvas que nunca había visto dentro de un vestido tan ceñido que no sé ni como podía respirar. Ni muy rellena ni muy delgada, había donde agarrar, había donde azotar. Y su cara, sus labios gruesos, su mirada penetrante disparada por unos ojos pintados con una raya como de gato, enmarcados por un flequillo corto, me dijo, tíos, que si sabía bailar.





Naturalmente, no sabía, pero supongo que ella tampoco ni que la mierda de música que sonaba se podría bailar bien, así que empezamos a rozarnos y en general a restregar mi polla por su culo. Sin ropa habríamos estado follando, el éxtasis me inundó y odié estar rodeado de gente porque me la habría estado follando tres dias seguidos... Pero, algo noté de nuevo que iba mal conmigo, algo noté allí dentro que fallaba. Miré alrededor, y me dí cuenta. Todos hacíamos lo mismo. Todos estábamos ignorando que teníamos una cabeza, todos estábamos humillando nuestro ser, reduciéndolo a ser una copia de lo que sale en televisión solamente para acostarnos con alguien porque eso nos han dicho que está de lujo. Empecé a agobiarme, pertenecía a una masa de gente sudada que por un polvo era capaz de ser uno más. Fuí corriendo al baño y me miré al espejo, fíjate cómo iba vestido, fíjate como llevaba el pelo. Entre los gemidos disimulados de alguna pareja en el baño, reparé en que había algo grande, gigante, que fallaba en aquel momento. ¿Qué ocurría mientras yo venía aquí? ¿Qué ocurría mientras yo veía el fútbol? Muchas veces habría preferido estar leyendo, o bebiendome una cerveza y debatiendo con alguien de cualquier tema. ¿Qué cojones hacía aquí? Más importante, ¿Por qué cojones había aquí tanta gente? ¿Nadie de aquí repara en que son mucho más que lo que parecen ahora mismo? ¿Nadie de aquí ha pensado durante horas en el "Pienso, luego existo"? ¿Todos aquí habían caído en el... el Carpe Diem? tan mal utilizado. Creo que se me puso muy mala cara porque en ese momento llegó uno de los amigos con los que venía y me dijo que vaya cara tenía, que nos metiéramos al baño a pintarnos un par de rayas.





Dios. No. Yo tenía que salir de allí. Ni rayas, ni copas, ni camisa, ni flequillo, ni pijas de mierda, ni fachas hijos de puta, ni esta mierda de música.

¿Dónde quedaron los CDs de Yes, de Jethro Tull, que me ponía mi tio?

¿Dónde quedaron los CDs de Eskorbuto, Parabellum y Decibelios que nos ponía a mi y a mi primo mi hermanastro?

¿Dónde quedó aquel concierto de punk de mi ciudad al que me escapé cuando tenía 16 años porque mis padres viejos no me dejaron ir?

Y yo pensaba que había madurado.

Y yo pensaba que todo eso eran tonterías.

Y junto con toda esta gente, había apuñalado todo lo que podría haber sido.

Junto con toda esta gente, me había distraído de mi camino.

Junto con todos ellos, humillaba al ser humano, destrozaba la sociedad.

Pertenecía a un capitalismo agresivo y desenfrenado que solamente quería distraernos a todas horas...

Nunca más volví a pisar un lugar así.